Visita a los tejados de la Catedral de Santiago

Imagen catedraldesantiagoesUn paseo por las cubiertas de la Catedral de Santiago no puede faltar durante tu visita a Compostela. Podrás hacer infinidad de itinerarios pero este recorrido debe ser uno de los principales y recuerda hacer tu reserva con tiempo. La vista a los tejados de la Catedral valdrán la pena y te llevarás una imagen totalmente diferente, a la vez que privilegiada, de Santiago.

La ciudad posee multitud de cantos y rincones en los que descansar, pasear, reflexionar o divertirse, pero las cubiertas harán que desentrañes los últimos misterios, esos pequeños recovecos y lugares que a vista de pájaro se te harán increíbles, a las que podrás acceder a través del Pazo de Xelmírez, cuya entrada está en el lado norte de la Praza do Obradoiro, junto a la fachada barroca.

Además de disfrutar de las vistas y conocer rincones olvidados, la visita repasa algunos de los aspectos cotidianos de la Catedral: su condición de palacio arzobispal, su función militar, salas cotidianas.El recorrido, que finaliza en este privilegiado mirador, comienza en las caballerizas para pasar hacia el salón principal. La gran sala de banquetes y festejos explica su significado a los visitantes a través del arte: las figuras que adornan los capiteles representan una boda real.

Los guías detallan los orígenes y motivos de cada torre que corona el espacio catedralicio, así como su historia, en la que se mezclan avances artísticos y de ingeniería. Pero sobre todo, las vistas: en un día claro, pueden verse las afueras de la ciudad entre las colinas suaves y gastadas. Las estrechas callejuelas se pliegan y se muestran como un caos concentrado de vías, piedra, tejas rojas y personas que caminan y pasean.

Santiago no es lo mismo desde aquí. Podrás contemplar un gran conglomerado de tejados rojos, chimeneas y torres de cuantas iglesias, conventos y monasterios rodean la catedral, que forman el casco histórico de Santiago. Y, más allá, la Ciudad de la Cultura, el Ensanche, la Alameda, el monte Pedroso, de donde se extraía el granito para la construcción de la catedral, y el monte do Gozo. Este es llamado así porque es el lugar donde la vista de las torres de la catedral anunciaba a los peregrinos la cercanía a Santiago, aunque en la actualidad los árboles ya no las dejan ver.

La visita dura unos cuarenta y cinco minutos. Lo mejor es todo, la historia, los espacios, las vistas y la emoción de estar en un lugar poco común. Es un recorrido guiado y se realiza en grupos de hasta 25 personas. Cuesta 12 euros, con los que se contribuye al mantenimiento y conservación del patrimonio de la catedral, y se realiza previa reserva en la Oficina de Visitas situada en el Palacio de Xelmírez.

Foto de GaliciaIncoming.com

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