Finca do Espiño, paraíso botánico en pleno centro de Compostela

Finca do Espiño. Imagen Santiago Turismo

Finca do Espiño. Imagen Santiago Turismo

Al lado del río Sarela y del parque de Galeras, una de las zonas verdes con más encanto y tranquilidad de la ciudad, se ubica la finca do Espiño, que acaba de reabrir al público, sumándose así un nuevo espacio de interés de visita imprescindible en Compostela.

La historia de esta finca, en la ladera del monte Pedroso, estuvo condicionada por su situación a extramuros en la época medieval y, en la actualidad, es uno de los pocos espacios de bosque tradicional que quedan en Santiago. Si atravesamos esta pequeña floresta llegaremos hasta las ruinas del pazo do Espiño, unos restos seductores del siglo XIX que nos indican algunos de los valores de los potentados de la época: se trata de un palacio con reminiscencias neogóticas aunque construida con materiales modernos para la época, como el cemento y la argamasa. Podría recordar a las intervenciones que experimentaron en Edimburgo tras la revolución industrial en edificios señoriales y académicos.

El piar de las aves que se refugian en su carballeira centenaria, de carácter protegido, acompaña al visitante según se adentra hacia el parque de monte Pío. El jardín de la finca cuenta también con árboles singulares, algunos exóticos, y el campo que antiguamente proveía a las cocinas del pazo, se divide en diferentes zonas.

Otro de los grandes atractivos del parque son sus magníficas vistas, tanto de día como al anochecer. Desde su terraza mirador se puede divisar la Catedral, la Alameda y otros espacios emblemáticos de la ciudad. Se suma, al ocaso, la singular iluminación de led que forma un efecto de bóveda entre los carballos; si bien estos días las puertas del parque se están cerrando sobre las 22 horas, antes de la hora prevista, y poco tiempo queda al paseo nocturno.

Por último, el pazo, pendiente de remodelar, consigue pese a todo atraer el interés. Construido entre 1910 y 1915 por el arquitecto Jesús López Rego, se trata de un edificio irregular formado por la vivienda de dos plantas, la torre y la capilla. Y, entre sus elementos más llamativos, destacan sobre todo las gárgolas.

Responder